Color, acabados y lenguaje visual
El color cuenta intenciones. El beige prometía discreción corporativa; el negro mate apostó por sobriedad técnica; el policarbonato translúcido celebró la diversión; el vidrio y el aluminio comunicaron precisión. Texturas, microarenado, pintura en polvo y anodizado construyen personalidad y resistencia. La iluminación pasó de adorno a interfaz emocional. Analizaremos cómo evitar el kitsch, cuándo el RGB acompaña y cuándo distrae, y por qué una raya satinada puede guiar la mano mejor que cualquier manual.